Sí, los chiquillos infectados son un reservorio natural para el SARS-CoV-2.
Estudios clínicos elaborados por médicos del Hospital Nacional Infantil, en Washington, Estados Unidos de Norteamérica, mostraron que los niños y adolescentes tienen una carga viral particularmente alta y pueden propagar el virus durante semanas sin presentar síntomas de #COVID-19.