El problema no es que no haya trabajadores, es que se ha instalado una cultura de la invisibilidad para los que tenemos más de 45 años.
Nos piden que nos actualicemos, y lo hacemos.
Nos piden que seamos flexibles, y lo somos.
Pero cuando llega la hora de la verdad, nos encontramos con procesos de selección que parecen muros de hormigón.