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Las tinieblas tiemblan al escuchar el pueblo de Dios alabando al Rey. Nuestro corazón se regocija y la atmósfera se transforma cuando bendecimos, exaltamos y glorificamos a nuestro Padre. Por eso, hoy rindámosle alabanzas.
By Mary Ann López Mena5
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Las tinieblas tiemblan al escuchar el pueblo de Dios alabando al Rey. Nuestro corazón se regocija y la atmósfera se transforma cuando bendecimos, exaltamos y glorificamos a nuestro Padre. Por eso, hoy rindámosle alabanzas.