Stalin ordenó ejecutar a 15.000 oficiales polacos, de los capturados en 1939 cuando el ejército rojo se apoderó de la mitad de Polonia. Esa matanza se realizó en el bosque de Katyn en abril de 1940. De los prisioneros hechos en Polonia sólo se salvaron los de origen judío que fueron acogidos por Stalin como ciudadanos de la URSS, se comprobó que las ejecuciones habían ocurrido mucho tiempo antes de que se iniciara la invasión alemana. Stalin mandó a asesinar a los oficiales polacos porque debido a su preparación nacionalista eran reacios a dejarse absorber por el régimen comunista.