Jesús con su muerte y su resurrección produjo el fruto de la salvación, y nos exige a su iglesia que seamos productivos, que demos el fruto deseado, el fruto del Espíritu Santo.
Jesús con su muerte y su resurrección produjo el fruto de la salvación, y nos exige a su iglesia que seamos productivos, que demos el fruto deseado, el fruto del Espíritu Santo.