Perder la razón en otro momento de mi vida era perderme a mi. En ella estaba yo y por ende, cambiar de opinión era morir, era dejar de ser yo.
Con el tiempo he logrado comprender que es precisamente este proceso de soltar y agarrar nuevas ideas, que inevitablemente lleva a mirar atrás y sentirse incongruente lo que hoy considero evolución (aunque probablemente mañana piense lo contrario jajajajajajaja)