De la misma manera que nuestro cuerpo necesita el pan físico para alimentarse, nuestro espíritu necesita el pan, el alimento espíritual de la Palabra de Dios diariamente.
De la misma manera que nuestro cuerpo necesita el pan físico para alimentarse, nuestro espíritu necesita el pan, el alimento espíritual de la Palabra de Dios diariamente.