Sobre este pecado del español, fue la romántica pluma de Mariano José de Larra (1809-1837) quien dejó para la posterioridad, y con el querido pseudónimo de Fígaro, esta referencia insoslayable para conocernos, no sólo en el defecto de la desgana, sino en otros imbricados en el relato (corrupción burocrática, falta de ética y vergüenza, etc.).
Fuente: página del autor en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (voz humana).