Son tiempos convulsos, para quienes les gusta compartir la cultura en estos, tiempos.
Ya no sabes que, te va a saltar al cuello por compartir, una obra.
Empresas que la tenían en un almacén cogiendo polvo.
Herederos que ni fueron a ver a su autor al asilo.
Gobiernos, que bajo el estandarte de la protección cultural, solo quieren engordar sus arcas.