Ya han pasado más de cincuenta días desde que pobladores de la comunidad de Fuerabamba, cansados de ver cómo sus demandas no estaban siendo atendidas, llevaron a cabo un procedimiento extremo e ilegal como bloquear un tramo de carretera por donde transitan los vehículos de la minera Las Bambas.
Y en los últimos días, observamos distintas posiciones sobre el tema: desde personas preocupadas por lo que estaría perdiendo el Perú por cada día del cierre de la carretera; hasta gente que considera legítimas estas demandas, porque: ¿Realmente ha mejorado la calidad de vida de las comunidades alrededor de la minera?
Son casi cuatro años desde que se registraron los primeras discrepancias entre la comunidad, la empresa y el Estado, en medio de protestas, episodios de violencia, un Estado y empresa manejando incorrectamente el diálogo, sin lograr un verdadero acercamiento a la población. Y también la aparición de personajes de comportamiento poco transparente que hacen que una solución justa se vea poco viable.
Es crucial que los tres actores (Estado, minera y comunidad) puedan recuperar esa confianza desgastada. Recordemos que más allá de montos económicos, lo importante es llegar a un verdadero consenso, escuchando a todas las partes con el mismo respeto.
Bloque 02:
Rolando Luque, adjunto para la prevención de Conflictos Sociales de la Defensoría del Pueblo.
Giselle Huamaní, profesora de la Escuela de Gobierno PUCP y consultora y asesora de procesos de paz y gestión de conflictos.