Hoy hurgamos en las entrañas de un film que definió el subgénero del «Kiwi-splatter». Una crítica nada velada a la maquinaria capitalista, un manifiesto del cine de guerrilla, y el debut de uno de los directores más exitosos de la historia. Y todo maridado con la presencia de un colaborador muy especial llegado desde tierras niponas.