El intelecto humano no puede comprender a Dios, pero el corazón humano puede sentirlo. Sólo sabemos que existe, y nos guste o no, lo sabemos con certeza.
El intelecto humano no puede comprender a Dios, pero el corazón humano puede sentirlo. Sólo sabemos que existe, y nos guste o no, lo sabemos con certeza.