Lo que a él le importaba es que yo llegara a ser un personaje diserto, mejor dicho, desierto, sin cultivar, sin ese laboreo tuyo, Dios mío, dueño, único, verdadero y bueno, de tu campo que es mi corazón. Mt 13, 24-30.
Lo que a él le importaba es que yo llegara a ser un personaje diserto, mejor dicho, desierto, sin cultivar, sin ese laboreo tuyo, Dios mío, dueño, único, verdadero y bueno, de tu campo que es mi corazón. Mt 13, 24-30.