Las advertencias de Jacob Coxon, exinvestigador de OpenAI y Anthropic, volvieron a encender una pregunta incomoda: ¿qué pasa cuando quienes están construyendo la inteligencia artificial empiezan a preocuparse por aquello que están creando?
Pero quizá estamos mirando al lugar equivocado.
La historia ya nos enseñó que el problema rara vez es únicamente la herramienta. El fuego, la energía nuclear, internet: todo puede construir o destruir dependiendo de quién lo controla y para qué lo utiliza.
Entonces la pregunta no es solo qué tan inteligente puede llegar a ser la IA.
La pregunta es si nosotros somos suficientemente conscientes para manejar el poder que estamos construyendo.
Porque quizá el verdadero peligro de la IA… no sea la IA.