Hay días en los que parece que los clientes quieran ponerte a prueba. No lo hacen a propósito (o eso quiero creer), pero a veces te lanzan un reto de esos que te obligan a reaccionar rápido.
Situaciones en las que hay un apuro, una urgencia de última hora y, de repente, ahí estás tú, en medio de la ecuación, para salvar el día.
O como me dijo la clienta de la historia de hoy… “para solucionar EL MARRONAZO”.
La historia es, lo menos, curiosa...
Vente que te la cuento!