
Sign up to save your podcasts
Or


Ser padres muchas veces nos pone en un lugar incómodo: el de observar.
Queremos cuidar, proteger, anticiparnos, pero no siempre intervenir es la mejor opción.
Y ahí aparece una tensión difícil de resolver: ¿cuándo acompañar y cuándo correrse?
En este episodio nos metemos de lleno en ese rol incómodo pero necesario.
Invitamos a Fabricio Cardozo, papá de Mar (de 4 años) y director deportivo de la Fundación Powerchair Football Argentina, un espacio donde el fútbol se juega en sillas de ruedas motorizadas y donde, además del juego, se ponen en evidencia muchas de estas tensiones.
Porque si hay un lugar donde el impulso de proteger se potencia, es cuando hay algo más en juego.
Pero justamente ahí también aparece una pregunta más profunda: ¿Cuánto de lo que hacemos por nuestros hijos los ayuda y cuánto los limita?
Hablamos de sobreprotección, de autonomía, de lo difícil que es correrse a tiempo y de ese lugar de “tribuna” que, aunque cueste, muchas veces es el que nos toca.
Un episodio que invita a incomodarse un poco y a repensar desde dónde acompañamos.
By Jonathan Indibo y Rodrigo BelloSer padres muchas veces nos pone en un lugar incómodo: el de observar.
Queremos cuidar, proteger, anticiparnos, pero no siempre intervenir es la mejor opción.
Y ahí aparece una tensión difícil de resolver: ¿cuándo acompañar y cuándo correrse?
En este episodio nos metemos de lleno en ese rol incómodo pero necesario.
Invitamos a Fabricio Cardozo, papá de Mar (de 4 años) y director deportivo de la Fundación Powerchair Football Argentina, un espacio donde el fútbol se juega en sillas de ruedas motorizadas y donde, además del juego, se ponen en evidencia muchas de estas tensiones.
Porque si hay un lugar donde el impulso de proteger se potencia, es cuando hay algo más en juego.
Pero justamente ahí también aparece una pregunta más profunda: ¿Cuánto de lo que hacemos por nuestros hijos los ayuda y cuánto los limita?
Hablamos de sobreprotección, de autonomía, de lo difícil que es correrse a tiempo y de ese lugar de “tribuna” que, aunque cueste, muchas veces es el que nos toca.
Un episodio que invita a incomodarse un poco y a repensar desde dónde acompañamos.