En fin, esta semana hemos aprendido, o por lo menos yo, que la medicina ha quedado demasiadas veces vetada para nosotras y aún así hemos conseguido acallar cualquier duda. Espero que como ellas, tu luches por tus sueños y tus derechos.
Por cierto, hoy quiero hablarte de una INSURRECTA así con mayúsculas, porque cuando escuches su historia igual alucinas.