Nuevo episodio de la crónica negra de Extremadura. En esta ocasión, nos trasladamos, de la mano de Diego César Pedrera, a la localidad cacereña de Jaraicejo. En concreto, al 30 de marzo de 1897. Nadie se podía esperar lo que estaba a punto de suceder aquel martes, a eso de las cinco de la tarde...