La naturaleza es una fuente inagotable de maravillas. A veces lo son por su magnificencia, otras por su delicadeza, otras… son muchos los motivos que hacen de la naturaleza el cofre de un tesoro. Y cuando menos lo esperas, en algun lugar olvidado y sin una X marcada en el mapa, nos impresiona al encontrar creaciones capaces de hacer aflorar la pasion al mas taciturno de los mortales. Sabemos que Xabier Banuelos no es taciturno precisamente, pero algo asi le ocurrio cuando llego a donde hoy nos lleva, a las Columnas de Piedra del Lago Crowley.