Cuando decidí convertirme en freelance, cansado de los constantes «Noes» a los que me estaba enfrentando en mis diseños, me vi con la posibilidad de enfrentarme a situaciones distintas. Sesiones de fotos en las que yo era el único encargado de elegir absolutamente todo, campañas de publicidad en las que me dejaban campar a mi aire y ser lo creativo que yo quisiera… Pero, ¿sabéis cual fue mi sorpresa? ser original no vale.