Reflexionemos sobre una de las parábolas quizás más malinterpretadas: la de los talentos. ¿Se trata de una manera de decirnos que si no cumplimos con nuestro trabajo vamos a sufrir las consecuencias? ¿Es el Señor uno que cosecha donde no siembra, lo cual es un flagrante acto de injusticia? Permíteme proponerte una lectura distinta...