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Claro Pepa, nuestros estados de ánimo -y por tanto nuestras conductas- vienen influidas por múltiples factores y algunos mandan más que otros. El calor -en verano, así como el frío en invierno-, sin duda, es uno de los factores que más peso tiene sobre nuestro comportamiento.
Vamos a hacer un pequeña prueba para ver si estás: Trastornos del sueño, Ansiedad, Irritabilidad y agresividad, Falta de concentración, Cansancio, Dificultades para recordar
Cabe señalar que las personas que ya sufren algún tipo de trastorno psicológico depresión, ansiedad, estrés o bipolaridad, son más propensos a sufrir irritabilidad, debilitamiento o aturdimiento.
El hipotálamo es el encargado de los procesos de homeostásis. Cuando el hipotálamo detecta que existe variación entre su propia temperatura y la de los termoreceptores de la piel pone en marcha los mecanismos para regularla. Cuando aumenta la temperatura activa procesos biológicos para volver a equilibrar el organismo como la ya mencionada sudoración, la vasodilatación (nos ponemos rojos porque la sangre llega más a la superficie y se enfría mejor con el aire) o la producción de adrenalina (el organismo se siente amenazado).
Pues Pepa, como se suele decir, esta pregunta es muy interesante. Creo que es importante sobre todo para concienciar a la gente de que a veces podemos sufrir estrés y/o ansiedad por causas “naturales”, por decirlo de alguna manera. Conviene realizar una reflexión personal sobre qué nos puede estar sucediendo ya que sino, puede que caigamos en la “patologización” de estados psicológicos normales y sobre todo, pasajeros. También apuntar que podemos agravar problemas ya existentes debido a este estado de ánimo, pero no porque el problema empeore, sino por causas ajenas a éste. Es importante que seamos conscientes de estos “detalles”.
Podemos tomar medidas, que son más bien de puro sentido común (que a veces es el menos común de los sentidos) para MITIGAR, estos efectos, no va a ser posible eliminarlos al completo, ya que el calor es algo que está por encima de nosotros. Y esto es importante tenerlo en cuenta.
Prestar atención a las señales que manda nuestro cuerpo. Tener una predisposición adecuada para afrontar el calor. Prestar especial atención a las rutinas de relajación.
By Vicente SeguíClaro Pepa, nuestros estados de ánimo -y por tanto nuestras conductas- vienen influidas por múltiples factores y algunos mandan más que otros. El calor -en verano, así como el frío en invierno-, sin duda, es uno de los factores que más peso tiene sobre nuestro comportamiento.
Vamos a hacer un pequeña prueba para ver si estás: Trastornos del sueño, Ansiedad, Irritabilidad y agresividad, Falta de concentración, Cansancio, Dificultades para recordar
Cabe señalar que las personas que ya sufren algún tipo de trastorno psicológico depresión, ansiedad, estrés o bipolaridad, son más propensos a sufrir irritabilidad, debilitamiento o aturdimiento.
El hipotálamo es el encargado de los procesos de homeostásis. Cuando el hipotálamo detecta que existe variación entre su propia temperatura y la de los termoreceptores de la piel pone en marcha los mecanismos para regularla. Cuando aumenta la temperatura activa procesos biológicos para volver a equilibrar el organismo como la ya mencionada sudoración, la vasodilatación (nos ponemos rojos porque la sangre llega más a la superficie y se enfría mejor con el aire) o la producción de adrenalina (el organismo se siente amenazado).
Pues Pepa, como se suele decir, esta pregunta es muy interesante. Creo que es importante sobre todo para concienciar a la gente de que a veces podemos sufrir estrés y/o ansiedad por causas “naturales”, por decirlo de alguna manera. Conviene realizar una reflexión personal sobre qué nos puede estar sucediendo ya que sino, puede que caigamos en la “patologización” de estados psicológicos normales y sobre todo, pasajeros. También apuntar que podemos agravar problemas ya existentes debido a este estado de ánimo, pero no porque el problema empeore, sino por causas ajenas a éste. Es importante que seamos conscientes de estos “detalles”.
Podemos tomar medidas, que son más bien de puro sentido común (que a veces es el menos común de los sentidos) para MITIGAR, estos efectos, no va a ser posible eliminarlos al completo, ya que el calor es algo que está por encima de nosotros. Y esto es importante tenerlo en cuenta.
Prestar atención a las señales que manda nuestro cuerpo. Tener una predisposición adecuada para afrontar el calor. Prestar especial atención a las rutinas de relajación.