La cacerolita de mar, fósil viviente con 450 millones de años de antigüedad, habita desde EE. UU. hasta Yucatán. Su sangre azul tiene valor médico y su caparazón se usa industrialmente. Sin embargo, enfrenta riesgos por contaminación, pesca furtiva y turismo. En México, su uso como carnada para pescar pulpo amenaza su supervivencia, pese a su importancia ecológica.