La mano de Buda es un cítrico originario del sudeste de India, caracterizado por su forma de dedos colgantes. En el budismo simboliza riqueza y longevidad. Es rica en vitamina C, calcio, fibra y compuestos aromáticos. Su cáscara, muy aromática y comestible, se usa en cocina, perfumería, productos de higiene y aromaterapia por sus propiedades relajantes y revitalizantes.