Estamos en el otoño y es época de bosques. Lo primero que ocurre en ellos es el celo del ciervo y con él la posibilidad de ver a los machos con más facilidad.
Estamos en la Cordillera Cantábrica y en ella no es fácil verles, hay que localizarles por la dirección de la que procedes los berreos e intentar fotografiar con grandes teleobjetivos o telescopios, dado que la orografía nos impide seguirles muy de cerca.
Luego vendrá el colorido de los árboles.