Quemando los recuerdos que una vez fueron presidio de tus ojos,
vengaste tus heridas en el fuego de la eternidad cautiva de un para siempre,
ahogaste el pasado de lágrimas escondidas en el bailen un mar sin horizonte
y devolviste tu vida al destino de una nube encadenada al infinito del amor.
Gracias por fumarte mis besos en el pasillo de un tren con destino, tú boca,
gracias por beberte mis caricias encontradas en el desahucio del destino,
gracias por comer de mi corazón caducado con sabor a la nada del amor,
mil veces gracias por arrancarme entre caricias las heridas abiertas del desconsuelo
Y descubrir el secreto de lo más profundo sobre la superficie de la piel,
camino de un misterio grabado a fuego lento y pausado en un palpito,
donde amanecer es un sueño donde no se despierta el dolor cruel,
dibujando miradas encontradas en un desierto donde se muere despacito.
Disparando besos con los labios
matando de amor todos los corazones
batallas de pasión que solo pierden los sabios
porque el amor no piensa, nace de las emociones
Un te quiero con velocidad de beso fugitivo
un te amo a la carrera de la caricia furtiva,
un anhelo de soledad que acompaño el sin motivo
un reflejo de esperanza en un espejo roto que cautiva.
Cándida mañana que se esconde taciturna de la noche apagada,
tímida en su despertar y bella en sus amaneceres de colores,
graciosa sin maquillar y risueña al bostezo de su caricia engalanada,
princesa de los cielos que nos bendice de luces y mil benditos olores.
Quiero descender en un barquito de papel
que no se hunda hasta que llegue el amanecer,
quiero volar en una nube imaginada al atardecer
y que no se caiga hasta que sueñe con el anochecer.
Que preguntaste al pastor de piedras dibujadas en la pared?
que respondiste al guardián del corazón que te dejo entrar?
que preguntaste al despiste de un gato que te ladro un usted?
que respondiste al dolor cuando te lleno de besos al despertar?17_10_2013
Oh! tristeza, a ti que nadie te quiere, ven con mis ojos a llorar,
a ti, soledad que te dan de lado, ven a mis brazos desiertos,
a ti, pena, condenada al olvido, ven a mi pecho de luto por la alegría,
a ti, muerte, que vives para siempre, soñemos juntos esperando el mañana.
Destino cruel que te invita al fondo de una botella de ron
cárcel de alcohol que te saca a bailar el rock and roll del olvido,
penas que se ocultan acariciando el vacío de una melódica canción,
sufrimiento ahogado en vino tinto de cartón bebido en un desierto de amor prohibido.
Quizá el pecado se olvido de visitarme y no recuerdo su virtud,
quizá esta maldito el mañana de un espasmo de amor contenido,
quizá sea mentira lo que ven mis ojos en el espejo del ataúd,
quizá se tornen palabras los susurros de un beso dormido.
Desde el infinito voy subiendo la montaña de esperanzas desterradas
y un pajarito pescador lanza un pío pío al destino y su desafío moribundo,
volando en un océano donde ahogarse es encontrar almas encadenadas, una muerte eterna que vive de levantando la soledad de este mundo