Lo que siempre me ha atraído del mundo de las tipografías ha sido la capacidad que tienen de cambiar por completo la percepción que tenemos de algo, la facilidad con la que podemos acceder a cierto conocimiento depende no solamente del contenido de un texto, sino de la forma en la que leemos dicho texto. Además de que existen tipografías mucho más bonitas que otras, pero más difíciles de leer o viceversa.