Esta semana en Perth pasaron cosas que no me esperaba. Carlos Prates desmontó a Jack Della Maddalena de una manera tan sistemática y tan absoluta que me dejó con una pregunta en la cabeza que todavía no tiene respuesta. También hablo de Marwan Rahiki, un peleador de 23 años que me ilusiona aunque la UFC todavía le deba una prueba real. De Steve Erceg reencontrándose con el peleador que estuvo a un asalto de ser campeón del mundo. Y de Quillan Salkilld, que le recordó a Dariush — y a todos — que el tiempo en este deporte no perdona a nadie. Además, la editorial sobre Sean Strickland, la UFC y una pregunta que lleva décadas sin respuesta: ¿dónde ponemos la línea los aficionados?