La Vía Láctea de Víctor Manuel

57 La Via Lactea 15 Verso a verso


Listen Later

Caen los vientos encorvados hacia un norte que no existe
y recomiendan las espadas que la guerra sea de besos
de caricias encontradas en un sueño con escaleras que bajan,
allí donde nace el fuego que venció al hielo en un duelo al sol.
Casi desiertos, casi la nada, casi un te quiero colgando de el abismo,
casi desnuda, casi vestida, casi un beso novato de moral difusa,
casi lleno el corazón, casi vacío el despido de un adiós desesperado,
casi nacido del pecado, pero libre de culpa acostumbrada al olvido.
Desapegado de la rutina fruncida por la miel acida de las palabras,
me llame tres veces y me negué a mi mismo en un segundo de crueldad,
un quizá invitado por mi memoria busco aquella mirada que esquivo mi espejo,
desmintiendo que estaba roto el oscuro sentimiento de perderme en el infinito.
Un disgusto visito a la muerte y la bendijo con vida,
la beso entre un murmullo acunado por el viento,
la ciño de sonrisas acabadas en mueca torcida,
la despertó de soñar que la muerte nunca moría.
Vino la culpa a declarar inocente al ladrón de mi corazón,
lo sentencio a versos al oído, con un silencio ininterrumpido,
declaro en su contra porque estaba a favor de un suspiro,
mas no le miro a su sombra por estar acostada con la soledad.
Ocupados en vender las compras del espíritu menos santo,
salto al vacío de un pensamiento delator, que corría hacia atrás,
inundando las ideas que surgían de los libros que empiezan por el final,
cabalgando en lomos de la ira, que huía del rencor de su vida vacía.
Gano un enemigo en su guerra de versos malditos
y sucumbió ante las balas envenenadas de palabras huecas,
se cubrió de gloria marrón y de puertas traseras cerradas,
nunca sabrá que salto en el vacío gastado de sus poemas inconclusos.
Indicios de locura en los te quieres deprimidos de la virtud,
culpándose de un juicio de inocencia cabreada con la culpa,
donde saber ocupa el lugar de la ignorancia de un pez payaso,
acallado en un acuario donde el agua se convirtió en vino.
Callado en este grito que retumba las paredes del alma,
toco los tambores a ritmo de locura equilibrada en la oración,
me despego de mi voz, que se descuida un segundo y susurra,
un quizá colgado, que se retuerce de alegría esperando un triste día.
Convertí en besos dulces los puñales envenenados
en caricias profundas las heridas que rasgaron el alma.
Convertí el despecho iracundo en mil te amos repartidos por el viento,
el desprecio irracional en un océano de olas con el nombre de te quiero.
Benditos malditos y sus circunstancias atenuantes de un sueño perdido,
benditos distintos y sus cualidades extremas persiguiendo un cuento sin contar,
benditos tristes desolados en sus desiertos mas habitados, en su soledad,
benditos pecadores que huyeron de la felicidad de ser puros, que ingenuidad.
Pise sus llagas y su grito ensordecedor, desterró mi alma al mas allá,
ahora estoy perdido, entre brumas de un no se que dividido en tres,
en donde llamar a la puerta del infierno esta a un paso de una raya,
donde esperar un abrazo esta peleado con un bendito después.
...more
View all episodesView all episodes
Download on the App Store

La Vía Láctea de Víctor ManuelBy Sin Fronteras