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Hola Pepa buenos días, es un placer estar con vosotros y con los oyentes una semana más. Como bien dices, esta semana vamos a hablar de preocupaciones, de lo que es preocupación normal versus excesiva, conocida también como la “rumia” ¿te ha pasado alguna vez?
Por supuesto Pepa, mira, cuando hablamos de la rumia en el contexto de los humanos y desde una postura psicológica, estamos hablando de una compulsión no saludable de pensar repetidamente sobre eventos pasados y reflexionar sobre ellos constantemente.
La respuesta en psicología suele ser depende. Te traigo un dato, en un estudio prospectivo del Journal of Abnormal Child Psychology arrojó los resultados siguientes: la rumia se asocia significativamente con irritabilidad seis meses después, por encima de la irritabilidad inicial y la rumia depresiva. Se sugirió que la rumia enojada es relevante para la génesis de la irritabilidad. La investigación fue con adolescentes, pero creo que es perfectamente extrapolable al mundo adulto.
Por supuesto Pepa, intentaré decirlo más claro. Cuando nos ponemos a pensar en exceso en un tema -en especial uno que nos molesta- es probable que acabemos irritados. En mi opinión es probable que esta irritabilidad nazca del cansancio, pues rumiar consume muchísima energía, y esto es algo que hay que tener en cuenta. En conclusión: pienso en exceso>me agoto>empiezo a sentirme irritable (todo me molesta, salto a la mínima, etc). Además, la rumia siempre aparece en los procesos de ansiedad y depresión, de ahí lo que antes comentaba de la “génesis”, que significa nacimiento.
Disponemos de muchas estrategias, aunque el criterio general es desplazar nuestro foco de atención de un lado (que serían los pensamientos recurrentes) a otro (una actividad no centrada en ese tipo de pensamientos).
-Utilizar distracciones positivas son actividades que contrarrestan la tendencia a la depresión de retirarse y estar inactivo, como socializar con amigos, hacer crucigramas, leer un libro, dibujar, escuchar música que te gusta o salir a caminar y disfrutar de la naturaleza.
-Aprender a aceptar nuestros sentimientos: aunque parezca paradójico, saber estar con nuestro malestar (porque a nadie le preocupa rumiar cuando se siente bien) es fundamental. No emitir juicios acerca de cómo deberíamos sentirnos ni querer escapar velozmente de estos sentimientos. Trabajar desde el mindfulness no ayudará.
-Realizar ejercicio: es súper positivo, el ejercicio nos ayuda mucho a romper este círculo vicioso, además de reportarnos muchos beneficios a nivel psicológico.
-Enfocarnos e
By Vicente SeguíHola Pepa buenos días, es un placer estar con vosotros y con los oyentes una semana más. Como bien dices, esta semana vamos a hablar de preocupaciones, de lo que es preocupación normal versus excesiva, conocida también como la “rumia” ¿te ha pasado alguna vez?
Por supuesto Pepa, mira, cuando hablamos de la rumia en el contexto de los humanos y desde una postura psicológica, estamos hablando de una compulsión no saludable de pensar repetidamente sobre eventos pasados y reflexionar sobre ellos constantemente.
La respuesta en psicología suele ser depende. Te traigo un dato, en un estudio prospectivo del Journal of Abnormal Child Psychology arrojó los resultados siguientes: la rumia se asocia significativamente con irritabilidad seis meses después, por encima de la irritabilidad inicial y la rumia depresiva. Se sugirió que la rumia enojada es relevante para la génesis de la irritabilidad. La investigación fue con adolescentes, pero creo que es perfectamente extrapolable al mundo adulto.
Por supuesto Pepa, intentaré decirlo más claro. Cuando nos ponemos a pensar en exceso en un tema -en especial uno que nos molesta- es probable que acabemos irritados. En mi opinión es probable que esta irritabilidad nazca del cansancio, pues rumiar consume muchísima energía, y esto es algo que hay que tener en cuenta. En conclusión: pienso en exceso>me agoto>empiezo a sentirme irritable (todo me molesta, salto a la mínima, etc). Además, la rumia siempre aparece en los procesos de ansiedad y depresión, de ahí lo que antes comentaba de la “génesis”, que significa nacimiento.
Disponemos de muchas estrategias, aunque el criterio general es desplazar nuestro foco de atención de un lado (que serían los pensamientos recurrentes) a otro (una actividad no centrada en ese tipo de pensamientos).
-Utilizar distracciones positivas son actividades que contrarrestan la tendencia a la depresión de retirarse y estar inactivo, como socializar con amigos, hacer crucigramas, leer un libro, dibujar, escuchar música que te gusta o salir a caminar y disfrutar de la naturaleza.
-Aprender a aceptar nuestros sentimientos: aunque parezca paradójico, saber estar con nuestro malestar (porque a nadie le preocupa rumiar cuando se siente bien) es fundamental. No emitir juicios acerca de cómo deberíamos sentirnos ni querer escapar velozmente de estos sentimientos. Trabajar desde el mindfulness no ayudará.
-Realizar ejercicio: es súper positivo, el ejercicio nos ayuda mucho a romper este círculo vicioso, además de reportarnos muchos beneficios a nivel psicológico.
-Enfocarnos e