La sabiduría primordial del agua la hace ser lluvia
y luego mar, y después vapor, nube, lluvia, mar, vapor, nube, y otra vez lluvia…
Esto se llama inmortalidad.
En cambio los hombres, en nuestro afán de perdurar,
sólo queremos permanecer en el tiempo…
pero sin transformarnos como lo hace el agua.
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