Se hizo el día de una noche que dormía
se hizo la luz de una oscuridad que no lucia
se hizo el verbo de un silencio de utopía
se hizo el hombre de una mujer que se quería.
Fue la memoria cruel la que maltrato aquel momento
bebió para no recordar, pero volvió con espinas
y saco una a una hasta volver a olvidar el ayer,
pero el mañana se oculto en el tiempo y renació el recuerdo.
Y desperté con un puñal de realidad
me sangro el alma de pura crueldad,
me lloro el sentimiento de la triste verdad,
ya no soy un niño, me salió la barba de la eternidad.
Y saber que te pierdo cuando no respiras
y saber que me muero sin tus fantasías
y saber que el final esta al principio de un beso
y saber que la vida es la muerte en su regreso.
Hizo una pausa la comilla destinada a ser punto
y escribió con la pluma el fin desde el principio,
como si la verdad fuera obscena y despecho
como si la mentira fuera distinta a una despedida.
Encontraras las penas en los ojos que lloran tiempos memorables
en los labios de un pecado de primaveras invernales
en las manos ricas de dinero y pobres de espíritus honorables
el cuerpo que nace para morir pensando que son inmortales
Donde esta el invisible que mece mi cama,
donde la nada que me acuna hasta la mañana,
donde la perdida acostumbrada a encontrarse
donde el te quiero que odia el amor al acercarse.
Derivan las constantes desconcertadas de un violín
y nos enmudece el canto de sirenas del mar de fondo gris,
no teman los ocupas de un escándalo acongojado en azul,
todos somos partituras de una melodía que no llega a su fin.
Cada vez más lejos de el espejo
cada vez más cerca de ser secreto,
cada vez mas lejos de el yo, prohibido
cada vez más cerca de el tú infinito.