Lo primero que debemos hacer, si de verdad queremos esforzarnos por nuestra cosecha, es interesarnos en ella. Si nos interesamos, haremos todo lo posible por sembrar y cuidar todo el proceso hasta cosechar correctamente. Día tras día la gente está buscando a Dios, Jesucristo es el Señor de la cosecha, y si Él declara que la misma se encuentra lista, debemos creerlo.