"He defendido antes la limitada pero innegable influencia de la tierra en el hombre a lo largo de la historia y la colaboración de esa influencia a la acuñación de la estructura de la vida de los españoles. El suelo y el cielo de España no han cambiado… Y por primera vez, en los largos milenios del contacto del hombre y la tierra, empieza el primero a triunfar de la segunda y a poder cambiar las condiciones del habitáculo ancestral. Los españoles, podrán, si quieren y saben, hacer de la Península, si no un vergel, una patria menos áspera y hostil de lo que ha sido para ellos hasta hoy. Una patria que les exigirá un menor derroche de estéril energía, los dejará en franquía para consagrar su actividad a empresas de razón, suavizará sus ásperas aristas y facilitará el cambio de su viejo estilo de vida”.
Así se expresaba Don Claudio Sánchez Albornoz, en el profético colofón a su obra más relevante, publicada en pleno exilio, “España: un enigma histórico” (Buenos Aires, 1957), que aquí se lee en su integridad. No es historia, es perspectiva positiva para un pueblo único como el nuestro.
Música: intro, “El hombre y la tierra”, de A. García Abril; fondo, Suite “Iberia”, de I. Albéniz.