¿Es posible disciplinar sin golpear? ¿Se puede corregir sin utilizar el maltrato físico? Pero desde una perspectiva evangélica, ¿qué hacemos con esos versículos de Proverbios que hablan de la vara y de dar azotes? Permíteme proponer una lectura del texto que hace honor a su contexto literario, histórico y legislativo, para que, hecho eso, podamos pensar en lo que puede significar la disciplina para nosotros hoy.