Caricias borrachas de fantasías buscan refugio
encontrando submundos ocultos bajo el gris pecado,
se pierden en la desfachatez de una piel de gallina
que acrecienta el ego de su virtud más coqueta.
Un nunca se hizo evidente en sus labios
y registro un jamás detrás de un beso
descuidando su inocencia un segundo
encontró un deseo sembrado de lagrimas.
Perdió sus palabras en boca de sus ojos
y se hicieron poema en el infinito universo
despisto un instante un beso cautivo
y se formaron los deseos de un te quiero.
Y vino el perdón en forma de alas de amor
y me llevo al holocausto perdido del rencor,
y me quito una montaña que pesaba en el corazón
y me vuelvo un borracho que bebe y bebe perdón.
Escondido tras la sombra de mi rostro
deshielo desconcertado de un descanso
taciturna casualidad despierta en sueños
aptitud de recio desafío al revés sin nombre.
Cobardía desequilibrada despuntando al alba
conquistadora de sencillos secretos nocturnos
y un cameo con la muerte de un verso roto
que volvió a la ignorancia engalanada del adiós.
Un destierro acostumbrado a dirigirse al abismo
desenvaino besos que convergen en eufemismo
y un desvió gutural arropo los quizás de uno mismo
colonizando las estepas que asolo un frio seísmo.
Canalla y perdida la verdad
despierta y ocupada la eternidad
culpable y sentida la inmensidad
cansada y consentida la inmoralidad.
Se curo la herida con la muerte
y vago con rumbo la isla perdida,
se canso de sangrar por la mirada
y quedose ciega, quieta, inerte.
Triunfo tenaz de la desesperanza mas desvirtuada
casado con el alcohol de los deseos olvidados
y un canto de golondrina que apago su monotonía
desdibujando el verde por el gris de una letanía.
Callada respuesta que pregunta demasiado
te volviste virtud de la melancolía de un violín
y te peinaste las canas descaradas de la juventud,
amarrando los años en el tiempo que ya paso.
Complicada situación que se va y viene como un después
como un cansino verbo que pertenece al ser o no ser
de un compás de ritmos dormidos en un bucle azul
como cien excusas para no besar los reflejos del agua
que salpico el corazón que latía con pilas desgastadas
como la ola que te dice adiós después de su caricia
que empapo en sal los deseos de un duelo de miradas.
Cada resquicio de piel esta habitada
de besos sin concebir certezas
de caricias que huyeron para volver
de sonidos aquejados de susurros
de huellas que dejaron atrás el tiempo
de un lamento de guitarra melancólico
de un después de la nada es el todo
de un verso que dibujo un capricho
de un olvido que se acordó del mañana.