Sí, la forma como comemos también está atravesada por el género, se da el síndrome de la princesa y Obélix. Aquellos cuerpos que están fuera de los estrictos cánones de belleza son castigados socialmente con la #gordofobia. Nos han criado con “termínate todo el plato” como muestra de amor a la cocinera, ¿con qué rellenamos nosotras el hambre emocional? ¿Comiendo helados a escondidas como @malasmadres? y ¿cómo educamos a comer a nuestras criaturas? Recuperar la conexión con nuestro cuerpo nos puede ayudar a identificar de nuevo el apetito físico y la saciedad.
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