Morir en brazos de un pecado gastado
consolado por deudas de amor pagadas al olvido,
y desterrar deseos que mueren en un beso atado,
como si vivir desquiciara los motivos de un beso dormido.
Cúlpame de tu sonrisa pegada en la luna
cúlpame de tu dicha escrita en las olas del mar,
pero no me culpes de los desiertos de tus te quieros
ni me acuses de vaciar los ahorros del amor que se escondieron.
Amanece en Calypo y la niebla atrapa los sentimientos
los acoge en su nada mas aterradora, más desoladora,
tiemblo, de frió? de miedo? de un susurro traído por lo vientos?
no, tiemblo por el vacío de la niebla y su soledad mas devastadora.
El viento, como en abanicos cerrados, perdió su pena
dejo de buscarla en el alma de las botellas vacías,
mas perdió, la belleza de sus lagrimas cumpliendo condena
y una rasgada melancolía que nunca volvió a las noches y los días.
Tu que te alimentas de recuerdos teñidos de grises
tu que solo bebes tristes frases de te amores anodinos,
tu y solo tu que volviste de entre los vivos, no me pises,
tu y solo yo, pescando los deseos de un tren sin destinos.
Hoy que mi alma es el diluvio universal
necesito una sonrisa cerca del corazón,
hoy que lleno los mares con tristezas de sal,
necesito las sonrisas que guardan en un cajón.
si te vas ,que tus pies se descalcen,
que en ellos llevas las huellas de mi alma,
aquella que pisaste con clavos de amor ardiendo,
aquella que te calzaste para un segundo de pasión.
Desde el infierno de la realidad se acuesta el luto,
dosificando sus sueños en pesadillas acostumbradas
a dejar de respirar agrestes deseos desvinculados,
de un reflejo remoto parecido a un te quiero vagabundo.
Que no me despierten tus ausencias de algodón
que se repartan mis lagrimas entre dos ríos desnudos,
que no se echen para atrás aquellos besos de botón
que se descuiden tus defensas en dos quizás testarudos.
Destinado a volar con un beso colgado de las nubes
arrimose el destino a la voluntad besada de los labios,
y con juramento sobre la vida, imprimió dos sonrisas pobres,
que volvieron a nacer en la incertidumbre de los te quieros sabios.
Condicionado a mover los labios en busca de la palabra
encontré un verso perseguido por la deuda de un pecado,
un quizás despierto a la hora de morir en brazos del mar,
un después de sentir que la locura se apenaba de soledad.
Me canse de fingir un encuentro casual
me disguste con sabor a lagrimas con sal,
me desencontre en algún lugar cerca del mal
me desvestí del suspense de volver al tal y tal.
Discutiste el amor de un beso acurrucado
descalzaste la sabiduría de unos labios,
te peinaste con el viento las caricias
te pintaste de color las miradas encontradas.