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¡Buenos días Pepa! Una semana más, como bien dices, es un placer estar aquí con vosotros y poder colaborar trasmitiendo un poco de psicología, en efecto, hoy toca depresión.
Pues mira Pepa, te comento que la depresión es un trastorno mental bastante común, se estima que alrededor del mundo aproximadamente el 5% de la población padece depresión. Además, ésta es la principal causa mundial de discapacidad. A nivel personal, puedo decir que en consulta es bastante habitual qué entren personas con este trastorno, en especial cuando se trata de la tercera edad.
Por supuesto Pepa, faltaría más, vamos allá: una persona que padece depresión experimentará sintomatología como estado de ánimo deprimido (caracterizado por tristeza, irritabilidad, sensación de vacío…), pérdida de capacidad de disfrutar o sentir interés en actividades a nivel generalizado -no nos estamos refiriendo a una actividad en concreto-. Dificultades para concentrarse, baja autoestima, desesperanza de cara al futuro, alteraciones en el sueño, y muy importante, sensación de cansancio acusado y/o falta de energía. La típica frase: “Es que no me puedo levantar de la cama”.
Si Pepa, esto es totalmente cierto, aunque me gustaría hacer un matiz importante: padecer depresión no significa que uno vaya a empezar a pensar en suicidarse automáticamente. La ideación suicida puede aparecer pero no significa que vaya a aparecer. Digamos que esta sintomatología aparece en los episodios depresivos graves. Un día hablaremos específicamente del suicidio.
Es una gran pregunta de compleja respuesta, intentaré resumir: la depresión es el resultado de ciertas interacciones entre los factores sociales, psicológicos y biológicos. Por ejemplo, si perdemos el trabajo (un factor social) podría influir junto con otros factores que nos llevaran a caer en este tipo de proceso. No es algo sencillo ni algo que suceda de la noche a la mañana. Los pensamientos enfocados en lo negativo pueden ser también formar parte de los factores causantes y a su vez mantenedores del trastorno, por lo que la psicoterapia es vital en estos casos.
By Vicente Seguí¡Buenos días Pepa! Una semana más, como bien dices, es un placer estar aquí con vosotros y poder colaborar trasmitiendo un poco de psicología, en efecto, hoy toca depresión.
Pues mira Pepa, te comento que la depresión es un trastorno mental bastante común, se estima que alrededor del mundo aproximadamente el 5% de la población padece depresión. Además, ésta es la principal causa mundial de discapacidad. A nivel personal, puedo decir que en consulta es bastante habitual qué entren personas con este trastorno, en especial cuando se trata de la tercera edad.
Por supuesto Pepa, faltaría más, vamos allá: una persona que padece depresión experimentará sintomatología como estado de ánimo deprimido (caracterizado por tristeza, irritabilidad, sensación de vacío…), pérdida de capacidad de disfrutar o sentir interés en actividades a nivel generalizado -no nos estamos refiriendo a una actividad en concreto-. Dificultades para concentrarse, baja autoestima, desesperanza de cara al futuro, alteraciones en el sueño, y muy importante, sensación de cansancio acusado y/o falta de energía. La típica frase: “Es que no me puedo levantar de la cama”.
Si Pepa, esto es totalmente cierto, aunque me gustaría hacer un matiz importante: padecer depresión no significa que uno vaya a empezar a pensar en suicidarse automáticamente. La ideación suicida puede aparecer pero no significa que vaya a aparecer. Digamos que esta sintomatología aparece en los episodios depresivos graves. Un día hablaremos específicamente del suicidio.
Es una gran pregunta de compleja respuesta, intentaré resumir: la depresión es el resultado de ciertas interacciones entre los factores sociales, psicológicos y biológicos. Por ejemplo, si perdemos el trabajo (un factor social) podría influir junto con otros factores que nos llevaran a caer en este tipo de proceso. No es algo sencillo ni algo que suceda de la noche a la mañana. Los pensamientos enfocados en lo negativo pueden ser también formar parte de los factores causantes y a su vez mantenedores del trastorno, por lo que la psicoterapia es vital en estos casos.