Fue escultor, pintor, arquitecto y, según algunos, un mártir del arte… aunque más bien murió aplastado por su propio genio. En este episodio de Maneras absurdas de matar, viajamos a la Florencia del Renacimiento para descubrir cómo Miguel Ángel llevó la obsesión por la perfección hasta sus últimas consecuencias. Entre frescos imposibles, papas neuróticos y un mármol que parecía vengarse, su final fue tan grandioso como ridículo. Porque a veces, en el arte… morir por exceso de detalle también cuenta como una obra maestra. Un podcast producido por #k554oficial y conducido por Manu y Jose.