Encontraras las penas en los ojos que lloran tiempos memorables
en los labios de un pecado de primaveras invernales
en las manos ricas de dinero y pobres de espíritus honorables
el cuerpo que nace para morir pensando que son inmortales.
A veces la delicadeza
a veces la boca que reza
a veces la que se endereza
a veces una dulce tristeza
a veces un beso con pereza
a veces un trago de cerveza
a veces la muerte es una certeza.
Desde el adiós mas perdido
y el hola mas encontrado
una boca he decorado,
se llamaba sin llamarse
y bebía antes de acostarse
amaba con y sin quemarse,
beso a la muerte y despertó
acaricio un vació y se lleno
abrazo al olvido y recordó.
Después de perder, olvide lo perdido,
después de un te quiero, un beso caído,
después de ganar , me acorde de lo vivido,
después de un te amo, un latido malherido.
Se me escapo un verbo sin conjugar
se me marcho un pecado sin cometer,
se me fue el mañana sin saber que fue ayer,
se despidió mi cordura al amar sin pensar.
A ti ,a tu reflejo roto de amargura
a ti, a tu mirada despejando una duda,
a ti, a tu sombra despegada de la luna
a ti, que no volviste sin marcharte a la una.
Me llamo el viento del sur con susurros
con ecos despegados del corazón,
cantandome bajito un fandango apenado,
donde nacen los amores desterrados,
donde mueren los besos que perdieron la razón,
donde se encogen las lagrimas de emoción,
donde una guitarra grita tócame, una canción.
Me baje una lagrima de mis penas escondidas
y la eche al mar entre cervezas y melancolías,
me baje una lagrima de mis tristezas prohibidas,
y la volqué en el callejón de las almas perdidas.
El infinito de un espejo sin imagen
el descuido de una mirada ciega,
el amanecer de una noche sin luna
el descanso efímero de un beso.
Desclavando el destino de mis alas ancladas
volé por las nubes de mi mente en formas extrañas,
pegando los rotos de un vacío que no volvió,
que huyo en una lagrima de mar, pegada a su boca.
Lloraron sus cicatrices en litros de alcohol
ya no le dolían ,ya no las sentía ,solo las tenia,
olvidaba sus heridas cuando miraba al sol
y se quemaban sus pupilas nacidas del corazón.