Qué triste vivir tratando de complacer a los demás. Le sucedió al rey Saúl, que perdió un trono por decidir complacer a los otros antes que a Dios, quien fue quien lo colocó en el trono.
Qué triste vivir tratando de complacer a los demás. Le sucedió al rey Saúl, que perdió un trono por decidir complacer a los otros antes que a Dios, quien fue quien lo colocó en el trono.