"El gusano de seda, escribió Santa Teresa, es como el alma. Entonces comienza a tener vida este gusano, cuando con el calor del Espíritu Santo se comienza a aprovechar del auxilio general que a todos nos da Dios".
"El gusano de seda, escribió Santa Teresa, es como el alma. Entonces comienza a tener vida este gusano, cuando con el calor del Espíritu Santo se comienza a aprovechar del auxilio general que a todos nos da Dios".