A todos esos jefes jóvenes les digo: no busco vuestro puesto, busco vuestro éxito. Mi experiencia no es una amenaza para vuestra autoridad, es vuestro mejor seguro de vida.
Mientras tú aportas la visión nueva y la agilidad, yo aporto la calma de quien ya ha visto cómo se gestionan mil crisis administrativas. No tengo problema en recibir órdenes; lo que tengo es una capacidad inmensa para ejecutarlas con una precisión que solo dan los años. Se llama mentoring invertido: tú me enseñas las nuevas tendencias y yo te enseño a navegar las tormentas de la oficina.