Vivimos tiempos muy difíciles, inusuales y decisivos, tiempos donde tenemos que tener bien en claro, nuestras responsabilidades, y nuestros derechos como hijos del Dios altísimo. Es muy claro que es nuestro derecho legal de parte de Dios tener nuestra cosecha abundante, pero estamos plenamente convencidos que no es gratis.