Para nadie es sorpresa que las últimas semanas han revolucionado el quehacer de todos los integrantes de la sociedad chilena. Y es que el “estallido social” tan justo y necesario como parecía ser, acarreo consigo un daño colateral para quienes emprenden.
Parece incluso egoísta ponerse a pensar en como levantar un negocio, mientras aún son miles los que en las calles marchan exigiendo más equidad social y el fin de un encadenamiento de injusticia que nos hace sentir que no vivimos en un país tan amable como nos gustaría, sobre todo con quienes más lo necesitan.