El refrán es capcioso, parece un consejo pero no lo es. Opera más bien como un presagio, algo que ya se sabe de antemano que no va a funcionar. Aquí, por “buen puerto” debe entenderse que se está acudiendo a la persona equivocada para obtener lo que se busca.Idea, guion y locución: Hugo Paredero - Producción: Lorena Vazquez - Edición: Soledad Zunino - Diseño de portada: Jazmín Guzmán