A Dios, no se le puede engaar. El que miente a un Siervo de Dios o a un hijo de Dios, es que quiere mentirle a Dios; lo cual es muy grave. Algunos mienten con frecuencia: por vender o por esconder un delito. Ananas y Safira se pusieron de acuerdo, para mentir al Apstol Pedro: vendieron una propiedad y trajeron slo una parte del precio, como ofrenda; aparentando que daban todo.