Dedicado aquellos a los que tan solo contemplar la luna desde su ventana, no es suficiente, pues su luz los inspira a llevarla siempre en su alma, prendida de sus corazones, cautivándolos con su forma, su intensidad, su brillantez. Tan lejana y solitaria. La luna en todas sus etapas está siempre allí, acompañándonos.