Sobrevuelo las nubes supersónico y el tiempo pasa y se detiene. Atrás quedan los días perdidos como piedras en el camino.
Ya nada es como ayer y todo es lo mismo.
He vuelto al sitio de mi recreo, a sentir la brisa mientras voy pasando las curvas de la carretera interminable y subo y bajo y huyo de mi mismo.
Quien soy, me pregunto mientras a lo lejos se difuminan las aldeas como puntos suspensivos. Vuela el pájaro de acero.
Anochece en slowmotion, horizonte incandescente.
Y sigo sobrevolando nubes y los lagos amagan entre los claros y pienso en el agua marina y en su espuma purificadora y yo en el medio como un cuerpo extraño en su vaivén poderoso y eterno.
Confundo el hoy con el ayer y el norte con el sur y en mi ignorancia fingida soy feliz a mi manera.
Tomo tierra, suavemente, como gustan las madres de familia.